que ha sido reemplazada
por una educación performativa:
Es cierto que no pocas veces
en tiempos pasados,
la primera ponía
mucho énfasis en memorizar
-reproducir lo aprendido-,
en cambio en la segunda
el acento está
en preparanos para producir,
para ser más productivos.
Si la formación fue buena,
aprendimos a pensar por nosotros mismos
y, por lo tanto, con algo que decir;
la segunda nos preparó para tener algo que vender.
Pero como decía Suze Rotolo, la novia de Bob Dylan
a comienzos de los años sesenta:
«We had something to say, not something to sell…»
En el caso de Dylan comenzó teniendo mucho qué decir
y, mucho antes del inesperado premio Nobel de Literatura,
con no poco qué vender (discos, libros, 'the never ending tour…')
Todo maestro honesto sabe que,
de cierta manera es un aprendiz retardado:
aprende enseñando y termina, sin proponérselo,
siendo educado por sus propios alumnos,
los que le enseñan, sin querer, a volver a no saber.
Un regreso a la inocencia, no a la ignorancia...
El venerable maestro sabe por experiencia propia
que no es tan joven para saberlo todo
y el joven que creía tener
(por las buenas o por las malas) todas las respuestas,
de pronto se da cuenta que las preguntas han cambiado...
La educación no es un estanque que hay que llenar,
sino un fuego que hay encender:
una sed insaciable por descubrir
y una capacidad inagotable para inventar,
ejerciendo la creatividad para ponerla
generosamente, por ser un don, al servicio de los demás…
de manera que no importe tanto
aspirar a ser «el mejor del mundo»,
porque lo urgente y necesario
es que cada cual pueda llegar a ser
el mejor para el mundo, en el lugar que esté...
Y eso vale tanto para el niño que está por nacer,
como para un anciano que se prepara para el bien morir...
- Rafael Rosende
No comments:
Post a Comment